

El Instituto empieza a funcionar en 1836, aunque generalmente se señala su comienzo formal en 1840. La misma Paola Di Rosa esboza el origen y el desarrollo de la fundación: “nuestro Instituto tuvo origen en el año 1836, cuando el Cólera Morbus desvastó a nuestra Brescia. Aún no se había presentado el flagelo a las puertas de nuestra ciudad cuando una joven señora concibió y reveló a algunas de sus amigas el deseo de asistir a los enfermos de cólera, cuando fuera necesario" (Archivo de la Casa Madre de Brescia “Paola di Rosa a la Santa Congregación de los Obispos”, Roma - Brescia, 11.03.1847)
La joven señora es Paola: suya es la intuición de ejercer la caridad en aquella circunstancia. En los años sucesivos a la epidemia, mientras organizaba numerosas iniciativas en diversos sectores -marginados, niñas sordomudas, muchachas en peligro, mujeres necesitadas y explotadas-, ella madura con sus compañeras una decisión más definida: curar a las enfermas en el hospital de la ciudad.
Relaciones significativas: apoyo e influencias recíprocas
Paola encauza todos sus esfuerzos, medios e ideas para trabajar en el hospital gracias al apoyo y la ayuda de Monseñor Faustino Pinzoni (1779-1848), su primer director espiritual y redactor -junto a ella- del primer estatuto de las Siervas de la Caridad.Este sacerdote, tiempo atrás, había proyectado la idea de formar un cuerpo de enfermeros, similar al cuerpo femenino creado por Paola, existente en el momento de la fundación, pero entonces el objetivo se había alcanzado sólo parcialmente. La autoridad espiritual de Monseñor Pinzoni respecto a Paola, unida a su capacidad en el campo socio-asistencial, ejercerá, cada vez más de cerca, una notable influencia sobre la recientemente creada institución.
Relaciones de amistad: compartiendo ideales y recursos

Es precisamente por mediación del mismo Pinzoni que Paola conoce a la noble señora Gabriella Echenos Bornati (1798-1844) a fines de 1836, en el lazareto. Un pasado de dolor y consagración ha forjado en Gabriella un carácter apacible y una finísima capacidad para conocer y acercar corazones. Paola, en sus futuras iniciativas, permanecerá siempre unida a su “compañera de caridad”. La amistad entre ambas, nacida en el lazareto, continúa pues, reservada y profunda, gracias a la nobleza y la afinidad que interiormente las une en el libre vínculo de la caridad, para perfeccionarse luego, a la luz de la misma guía espiritual, Monseñor Pinzoni, en una comunión de vida. En el momento de la fundación oficial, el 18 de mayo de 1840, algunas de las primeras compañeras siguen a Paola dentro de la obra con total dedicación; otras, en una forma de adhesión moral y representativa. Paola y Gabriella son elegidas, respectivamente, por M. Pinzoni, Superiora y Vicaria de la flamante comunidad.
Plan de reforma hospitalaria: proyecto y ejecución
En agosto de 1839 el proyecto de fundación ya ha sido esbozado estructuralmente entre el padre de Paola, Clemente Di Rosa, Monseñor Pinzoni, la misma Paola y sus compañeras. El 26 de agosto de 1839 se envía a la sede de la Imperial Delegación Provincial de Brescia una Instancia en la que se expone el plan de la Pia Unione, firmada por Paola Di Rosa y demás miembros del grupo: G. E. Bornati, Carolina Botteghi Cuneo, Maria Nicolini, Aurelia Petrobelli Di Rosa, Teresa Balucanti Valotti, Teresa Longhena: “dedicarse a la asistencia de las pobres enfermas ingresadas en este hospital y ocuparse personalmente de todo lo relativo al bien espiritual y corporal de las mismas”.Aclaradas algunas serias divergencias con la Dirección, el plan es aprobado y en mayo de 1840, treinta y dos Siervas toman servicio en el hospital.Se trata de un servicio que se vislumbra novedoso en su modalidad: en forma sistemática, intenta"brindar a los enfermos prestaciones sanitarias que incluyan la asistencia de enfermeras, las cuales se ocuparán del aseo, las comidas y otros servicios, además de proporcionarles compañía espiritual y humana”.. Paola confía la totalidad del trabajo a sus Siervas, y debido a la función que les compete las llama Siervas y no monjas. Se trata de una experiencia nueva que no tiene ningún punto de referencia en esos años: es intuición e invención de la Hermana Paola.